-5-
Parecía que habían pasado apenas unos minutos
cuando Marina volvió a entrar en la habitación:
-Despierta dormilona… ya has dormido un buen rato.
–No tengo ganas de levantarme, esto muy cómoda. Pero bueno no pasa nada
ya me levanto.
Me dispuse a levantarme. Me dolía mucho el brazo, pero no le di
importancia a la herida. Me coloqué un poco el vestido y salí a fuera donde me
esperaba Marina.
-¡Por fin te has levantado!- Me gritó Marina.
–Lo siento, soy de sueño
profundo- me disculpé yo.
–Bueno no pasa nada. Me gustaría dar un paseo e ir al mercado, que
aparte de alimentos venden ropas y baratijas que tanto nos gustan a todas.
– ¡Ah! Suena divertido, ¿Pero acaso llevas dinero? -Tengo
mis ahorrillos.
Caminamos por
un camino de tierra que estaba desierto, no pasaba nadie por aquí. Estuvimos un
rato sin conversar, supongo que la pobre tendría mucha curiosidad sobre mi,
pero yo no le podía responder a ninguna pregunta. De pronto me entró la
curiosidad de saber con quien estaba su hermano…. –Bueno…esto…
Esta mañana dijiste que tu hermano tenia novia, ¿quién es?- pregunté con
timidez.
-¡Uy! ¿Y esa curiosidad sobre mi hermano?-me preguntó Marina con voz de
insinuar algo. –No, nada
era por saber, una tiene curiosidad, pero no es nada mas que eso, curiosidad-
dije en modo de disculpa.
–Ya…claro…
curiosidad…. Bueno, mi hermano esta prometido con Diana, la hija de un mercader
importante que le compra mucha carne a mi padre. Gracias a ese señor podemos
vivir, y ahora por culpa de eso mi hermano se tiene que casar con esa muchacha
porque ella se ha enamorado de él y es una caprichosa que siempre consigue lo
que quiere. Y si Leo se niega a casarse con ella, el señor Rodríguez dejaría de
comprarnos carne y no podríamos vivir. –Vaya,
no tenia ni idea de que el problema fuera tan importante. Si es que la culpa la
tiene tu hermano por ir de Don Juan.
–No digas
bobadas, mi hermano no es un Don Juan, es solo que es bastante atractivo para
las otras chicas.
–Si, puede ser, no me he fijado si es atractivo o no. –No
me mientas amiga mía, se nota a leguas que te gusta mi hermano, te quedas
atontada con solo mirarle.
–Eso
no es cierto, yo no siento nada por él, nunca podría sentir nada.
–Ya,
ya, ya… eso dices ahora, cuando te des cuenta dirás que te lo dije y que no me
hacías caso.
–Para cuando llegue ese momento las ranas habrán criado pelo. –No
recordaras nada, pero es hablar de mi hermano y salirte tu lado más borde. No
se como serías tu antes de perder la memoria.- dijo en tono de broma. –No,
yo tampoco, pero es que tu hermano saca lo peor de mi.
–Será
que estás celosa de su compromiso con Diana, ya quisieras estar tú en su
lugar.- seguía con el tono de broma.
–Ni loca me gustaría estar en su lugar.-
yo defendía mi negativa ante su burla.
Entonces nos callamos. Marina tenía razón, estaba enamorada de su hermano y por supuesto que me gustaría
ser yo la que se iba a casar con él. Pero el hecho de que él estuviera
prometido con otra, por muy poco que la ame, y estuviera cortejándome me había
dolido bastante, porque no sabía si él lo hacía porque sentía algo por mí, o
porque se comportaba así con todas las mujeres. Seguimos caminando por el
pequeño camino de tierra, menos mal que era de día y se veía todo con claridad
porque este camino por la noche tendría que dar un miedo terrible. Marina
empezó a contarme cosas sobre su hermana:
- Mi hermana era mi modelo a seguir, la única en la que podía confiar,
pero desde que se casó con el amor de su infancia y de su vida se fueron a
vivir a otro reino más lejano. Hace dos años que no la veo, yo tenia 16 y ella
20. Ahora solo hablamos por cartas que nos mandamos en ocasiones, por lo que se
tengo dos sobrinas que son gemelas y tienen 1 año, como me gustaría conocerlas
y volver a ver a mi hermana. - ¿Cómo se llama tu hermana?-
le pregunté
-
Mi hermana se llama Ana.
- ¿Y cómo es? -
La gente dice que somos muy parecidas, las dos somos morenas, altas y el mismo
color de ojos. Yo la recuerdo así, además era muy alegre. Siempre me decía que
no tuviera prisa por encontrar al amor de mi vida, que ya aparecería. En el
fondo la envidiaba, ella conocía a su verdadero amor desde su niñez, yo sin
embargo nunca he amado a nadie.
–No tengas prisa Marina, el día que aparezca esa persona tu corazón te
dirá que es él, él es la persona con la que compartirás tú vida. El amor
verdadero se reconoce con solo mirarlo a los ojos.
–Tienes razón, pero ver como se enamora la gente y yo sola, es incómodo.
–Me gustaría entenderte ó recordar alguna sensación así, recordar si
alguna vez estuve enamorada.
–Amiga, no se
si has estado enamorada antes, pero está claro que ahora te has enamorado de mi
hermano…- dijo dándome un codazo en el hombro.
-¿Sigues con
ese tema?, Ya te he dicho que tu hermano no me atrae, es majo y me ha salvado
la vida, pero es solo eso.-dije intentando zanjar el tema.
–Te
ha salvado la vida con lo cual es tu salvador. Mi hermano es tu héroe,
acéptalo, amas a mi hermano. –No puedo amar a
alguien al que no conozco de nada. –
¿No decías que el amor verdadero se reconoce con solo mirarlo a los ojos? Según
tú entonces no hace falta conocerle para enamorarse. –
¿Te gusta llevarme la contraria?- pregunté riéndome.
–No te estoy llevando la contraria, eres tu la que niegas la realidad y
yo solo intento ayudarte para que aceptes lo obvio. –No
es obvio. Y de ser real, si yo estuviera enamorada de Leo, no pasaría nada, él
no me ama.
– ¿Tú crees que él no te ama? Solo hay que ver como te mira para darse
cuenta de que le has robado el corazón de la noche a la mañana. Ya quisiera su
prometida que la mirase con lo mismos ojos con los que te mira a ti.
– ¿En serio crees que se ha enamorado de mi?
-No lo creo, lo se. Conozco a mi hermano, nunca antes le había visto
mirar así a alguien. –Tienes razón, me gusta tu hermano-dije poniéndome roja. –Lo
sabía, lo sabía. Era tan obvio amiga mía, pero ¿Por qué no querías
aceptarlo -
No sé, supongo que no quería aceptar que
me había enamorado de tu hermano porque no sé quién soy yo, ni como era mi vida
antes, puede que yo ya esté casada o prometida con algún otro hombre y en ese caso
no me gustaría romperle el corazón a Leo, no me lo perdonaría nunca.
–Veo que te has enamorado de verdad amiga- dijo Marina muy contenta.
–Creo
que es el amor de mi vida Marina.
Ahí
se zanjó la conversación. No podía creer
que él estuviera sintiendo lo mismo que yo. Aunque por otro lado pensando en la
primera vez que me tocó, cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez y
nuestras narices se rozaron, aquel momento cuando nuestros labios sintieron el
deseo de juntarse, yo sentí que él era mi amor verdadero y estaba casi segura
de que el sintió lo mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario